martes, 5 de febrero de 2019

¿Posees capacidad para detectar tus emociones?


¿Cómo te llevas con las emociones?

* ¿Posees capacidad para detectar tus emociones?
* ¿Logras ponerle nombre a tus emociones?
* ¿Puedes expresar tu emoción… sin expresarla desde la emoción?
* ¿Qué emociones hay detrás de las reacciones de los demás?
* Para convivir con las emociones, reflexiona y actúa desde la calma. 






veamos la primer pregunta...
¿Posees capacidad para detectar tus emociones? 

Lo primero a trabajar y, hablo de un trabajo interno, muy personal, es comenzar a observarnos. Esto parece algo “raro”. ¿Qué quiere significar esto de observarnos?
¿Acaso debo andar con una camarita que me siga a todas partes? ¿Tengo que pasar el día con el celular haciendo selfies? ¿Necesito mirarme más seguido al espejo?
Obviamente que cuando hablamos de observación es llevar nuestra mirada, nuestra atención y percepción hacia el interior. Ese mundo tan privado, tan reservado y tan desconocido.
Para ejemplificarlo, reflexiona sobre esto: ¿cuantas veces te has golpeado con la punta de una mesa o el marco de una puerta y sin reparar en el daño has continuado como si nada?  En la vida, en otros planos como el espiritual, psicológico o el emocional, hacemos lo mismo. Seguimos como si nada hubiera pasado.
Por lo tanto, al observarnos, podemos encontrar todo tipo de conductas a partir de experiencias vividas que utilizamos para desenvolvernos. Esas conductas que conforman nuestros hábitos. Y en muchos casos esos hábitos se vuelven en contra obstaculizando el crecimiento.
Retomando el tema de las emociones, es necesario reconocerlas. Si subes tres pisos por escalera sin para vas a sentir palpitaciones.
Ahora, si te encuentras sentada en un sofá muy cómodo,  mirando la novela de la tarde en el televisor y de pronto, ante una determinada escena romántica comienzas con palpitaciones o te lloran los ojos, pues eso es emocional. Lo que le sucede a tu cuerpo es una reacción emocional.
Cuando te pones roja de vergüenza o de rabia es una reacción emocional. Eso significa que estas sintiendo una emoción.
Observarnos es descubrir la conexión con lo que sentimos: ¡Ahhh…! Esto que estoy sintiendo es una emoción.
¡Y esta emoción hace que reaccione de tal manera! ¡Que pase el día entero queriendo arreglar un problema desde mi cabeza!
¡Y en caso que no alcance el día continúo durante toda la noche, totalmente desvelada…!
Las emociones nacen en nuestro cuerpo, por ello influyen sobre nuestro cuerpo, sobre nuestros pensamientos y acciones.
Pero tengo una sorpresa de regalo.
Como toda situación en la vida, viene con premio.
Y el premio es que por detrás de esa primera emoción que hemos descubierto hay muchísimas más por detrás.
Una clásica emoción de mi padre era el enojo.
El enfado que mi padre expresaba cuando yo sacaba malas calificaciones en la escuela tenia por detrás la emoción del miedo, la frustración y el fracaso de no haber terminado el sus estudios.
Y para empatar la cosa, te comento de mi madre.
La obsesión de mi madre con el tema de la higiene, motivo por el cual nos perseguía si dejarnos tocar nada, estaba sustentado por el miedo ante varios episodios de enfermedades ocurridos en su niñez.
Por ello, el sano entrenamiento que podemos realizar es el de conectar con nuestras emociones para reconocerlas.
Las emociones son solo eso, emociones. Reacciones de nuestro organismo ante una situación. Entenderlas, detectarlas, anticiparlas es un verdadero desafío que produce un antes y un después en nuestras vidas.
Recordemos que somos seres emocionales que hemos aprendido a pensar. Reconocer lo que sentimos es un camino para aprender a conocernos…
Si quieres jugar en como descubrir emociones te dejo esta clave:
Hazte esta pregunta... ¿Qué estoy sintiendo en este momento?
¿Hay alguna otra emoción más…?

Mis saludos hasta la próxima…

Ernesto Reich, Reflexólogo Holístico/Instructor.

jueves, 31 de enero de 2019

Melancolía, aquello que ya fue.





todos los cambios están más o menos teñidos con la melancolía porque lo que dejamos atrás es parte de nosotros mismos”.  Amelia Barr.

Evocar recuerdos trae al presente las emociones que se vivieron en situaciones pasadas. Desde buenos momentos hasta tristezas o miedos.

Volvemos a vivir en nuestro cuerpo idénticas sensaciones sentidas en aquel pasado. Cuantas más veces repitamos el recuerdo, más química se producirá dentro de nosotros. Cada recuerdo agradable será acompañado de una sensación química que nos estimula, llena de energía, crea en nuestra percepción una visión maravillosa de la vida.

Existen, en nuestros cuerpos, cuatro químicos naturales que suelen ser llamados como el “cuarteto de la felicidad”, ellos son: endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina.

La melancolía nos trae a la memoria que, algo que en algún momento existió y ahora está ausente. Que ya es imposible recuperar.
Como sentimiento, la melancolía, es ambivalente. Disfrutamos del recuerdo y sufrimos por la perdida.

Antiguamente era considera un verdadero trastorno, una enfermedad.
En Grecia, Hipócrates se refirió al exceso de  bilis negra como la causa de la melancolía, la tristeza, el abatimiento, la depresión y la apatía. Esta idea se mantuvo hasta el Renacimiento.

El planteo de Hipócrates sostenía que el cuerpo está compuesto por cuatro sustancias básicas, denominadas “humores”. De acuerdo a los equilibrios y desequilibrios en las cantidades de estas sustancias determinaban la salud del organismo.
Estos “humores” correspondían a los elementos aire, fuego, tierra y agua. En el caso de la Bilis negra, se la  vinculada al elemento tierra, cuyas propiedades eran el frío y la sequedad.

Independientemente de las características del temperamento, todos podemos experimentar melancolía.
Sentir desanimo, tristeza, decepción, abatimiento o transitar un período de nostalgia es algo natural, dentro de los parámetros saludables sin considerarse algo patológico. Es imprescindible actuar cuando este estado perdura en el tiempo y se obstaculiza poder encontrar otra dirección.

Al direccionar nuestros pensamientos permanentemente al pasado, buscando y removiendo historias, recuerdos o personas, el presente al cual pertenecemos comienza a perder sentido.
La realidad presente se convierte en un padecimiento insatisfactorio y siempre hay algo que falta.

Por detrás de la melancolía subyace la carencia. Miramos al pasado como un viaje en el tiempo, deseando aferrarnos a lo inexistente ya que su recuerdo nos gratifica, nos endulza por un momento.

Luego, surge la frustración de regresar a nuestra vida cotidiana ya que, sin una actitud positiva y de valoración, se pierde la perspectiva de aceptar la importancia de nuestra activa participación en el el día a día como un proceso crecimiento personal.
Se consolida la creencia de que “todo tiempo pasado fue mejor”.

¿Podemos situar la melancolía como algo detestable, depresivo y asociarlo a sentimientos negativos exclusivamente?

El primer viaje a la Luna se realizó dentro de la mente de quien imaginó algo así, a partir de sus recuerdos y experiencias.

Por lo tanto, la melancolía tiene sus aspectos positivos en nuestra vida cotidiana. Todo va a depender de cuan observadores somos de nuestros pensamientos y con qué fin recurrimos a ella.

El ejercicio que utiliza la persona melancólica en evocar el pasado la convierte en detallista ya que disfruta de todo aquello que complemente sus recuerdos.
Esto también estimula la memoria, almacenando gran cantidad de información que clasifica y ordena meticulosamente.

También estimula la creatividad, ya que quien disfruta de la añoranza, decora lo ocurrido “cada vez más lindo”. Si aprendemos a orientar nuestros aspectos creativos podemos transportarlos al futuro. Recrear nuestros recuerdos hacia nuevos proyectos y metas, habilitando nuevos estímulos.

El saber encontrar en el pasado el placer de revivir una situación acrecienta una cierta exigencia en estrategias de como procesar la información más adecuada.
Tanto la cronología de los hechos ocurridos como la verosimilitud de los mismos son importantes. 

Todo esto también facilita poder enfrentar los propios miedos ya que se cuenta con una gran cantidad de información para comparar entre lo que se siente como hostil y lo que realmente percibimos.

Lejos de ser un sentimiento negativo, la melancolía puede alentarnos en el presente, si reconocemos que nuestro lugar-tiempo es aquí y ahora.
Cuando nos anclamos en un pasado imaginario que sabemos nunca llegará, le abrimos las puertas a la insatisfacción y la depresión.

La persona con temperamento melancólico suele poseer una sensibilidad emocional extrema ante la realidad cotidiana, pudiendo refugiarse en la introversión, analizando y desmenuzando cada detalle.

La atención con la que evocan sus recuerdos también les convierte en personas que requieren de una profunda concentración cuando realizan cualquier tarea, volviéndose muy perfeccionistas. Esto también les vuelve vulnerables padeciendo cambios emocionales bruscos.

Cuando te sientes agobiado por la melancolía, lo mejor es salir y hacer algo amable por alguien (Keble)

Por lo tanto, y tomando la frase anterior, la acción nos salva de alimentar la frustración en el presente para justificar recluirnos en el pasado.
El estado de conflicto, de fricción, está dentro de nosotros. Sentir emociones es algo inherente al ser humano, ser ellas quienes nos gobiernen es algo diferente.

Reconocer las propias virtudes, auto valorarnos, aceptar el reconocimiento de otros, son herramientas aptas para realizar cambios personales. Para convertir en aliadas a aquellas emociones y sentimientos que obstaculizan el desempeño de nuestra vida. La felicidad es un estado que se elige y se construye.

Ernesto Reich, Reflexólogo Holístico/Instructor.
Director de la Escuela Holística Argentina de Terapia Reflexo Facial.

jueves, 10 de enero de 2019

Contracturas, esa rigidez que nos aísla.


Si hablamos de Contracturas 
Algo se derrumba de mi estructura y me resisto a soltarlo.
Ejerzo control. 
El control me rigidiza, no acepto la realidad, y la resistencia me endurece. 
El cuerpo duele, todo se tensa, la resistencia me deja duro, inmóvil, no puedo avanzar. 
Me estanco. 
Contracturas: 

                    La emoción se retiene y el agua en déficit genera rigidez física, 
el agua que todo lo lubrica se seca por exceso de pensamiento y falta de sentimiento. 
Hay necesidad de flexibilizarse.
El agua siempre nutre la tierra, cuando la Tierra se vuelve dura, es tiempo de endulzarla. 
Necesitamos aflojar al Controlador Interno. 
Aflojar la mirada, la mandíbula, la espalda, las tensiones. 
Estar tensos genera hormonas de estrés que desgastan y cansan. 
Estar rígidos nos agota. 
Aflojar los nudos, ir más blandos por la vida. 
Deleguemos, soltemos, pidamos, confiemos.


viernes, 21 de diciembre de 2018

…un cuento de Navidad.




¿Sabes qué es un Buen Regalo?

De chico esperaba la Nochebuena y, con la última campanada, se daba inicio al reparto de regalos.

Para ese momento ya tenía identificado cuales paquetes tenían mi nombre y sus tamaños presagiaban los posibles presentes.

Los más aplastados siempre eran pares de medias, los regalos medios abollados eran alguna camiseta, pero aquéllos con forma de caja eran los más intrigantes. Dentro de esos envases todo podía suceder.

Desde un nuevo autito de colección, el cual debería esconder de las manos de mi hermano menor o, una lapicera a tinta, que insalvablemente caería en la custodia de mis padres para ser usada solo por ellos y que nunca conocería mis ilegibles y despatarrados trazos de escritura.

Pero los verdaderos regalos aunque no tuviesen envoltorios llamativos ni moños de colores, y esto lo descubrí muchos años después, eran los abrazos de las abuelas y tías.

Esos abrazos donde uno quedaba apretujado como entre dos colchones, con las mejillas manchadas de lápiz labial y rubor mezclados con fragancias de agua colonia perenne. Como una mágica poción creada en exclusividad para esa persona y de por vida.

Andando por la calle, suelo percibir perfumes que me evocan sus recuerdos hasta sentir en la piel la fuerte presencia de ellas.

Dejando de lado los maquillajes y apretujones, el verdadero regalo consistía en que me ofrecían su tiempo, sus silencios, sus miradas, sus preguntas sutiles. Y, por sobre todo, sus cariñosas y cómplices sonrisas.

Estos regalos eran imposibles de colocarse al pie del árbol de Navidad y aun así estaban incondicionalmente.

Las medias se llenaban de agujeros o se perdían, las camisetas a veces achicaban al primer lavado, los autitos de colección terminaban entre los juguetes de mi hermano canjeados por algún favor y, las

lapiceras, de eso ya sabemos…

Pero ese tiempo de comprensión, el espacio de conexión y afecto, esa presencia que acompaña y cobija al mismo tiempo, todo ello y más aún, es parte de mí.

Son esos regalos que, como una camisa nueva, uno luce todos los días con orgullo.

Recordar sus miradas en las cuales uno se sentía reconocido, amado; instantes en donde la empatía brillaba en el aire.

Todo regalo contiene una intención.

Algunos retribuyen, reconfortan, otros halagan o compensan, comprometen o desvinculan.

Hay presentes que al poco tiempo pierden importancia y caen en el olvido. Algo así como “pan para hoy y hambre para mañana”.

Los buenos regalos, los que te ayudan a erguirte como persona, a valorar y valorarte, a ser agradecido sin formalidades, a construir la fe con acciones, a ser fiel a tus creencias, esos regalos se atesoran de por vida.

¿Ya se te ocurrió que buen regalo podes hacer?

¡Muy felices fiestas…!!!, es mi deseo y mi regalo.

Ernesto Reich.


jueves, 20 de diciembre de 2018

4° promoción de Posgrado anual en Terapia Reflexo Facial


Y llegamos al final de un ciclo,
4° promoción de egresadas del
Posgrado anual en Terapia Reflexo Facial
Liliana Accorinti 
felicitaciones Colegas !!!

*abierta la inscripción 2019*
toda la información la encontras en:
http://terapiareflexofacial.blogspot.com/p/formacion.html
Dictado por Ernesto Reich, Rfxl. Holístico/Instructor.
para entrevistas
+54 9 11 5803-1473 (wasp)
terapiareflexofacial@yahoo.com.ar
ernestoreich@gmail.com















jueves, 22 de noviembre de 2018

Neuralgia del Trigémino. “Una Mirada más amplia e integradora”



Básicamente, el sistema nervioso es un conjunto organizado de células especializadas en la conducción de señales eléctricas. Llevan y traen información, comunican.

La interrupción de las señales eléctricas provoca un colapso en el funcionamiento de nuestro organismo. Cuando los “hilos” por donde viajan estas señales a lo largo y ancho de nuestro cuerpo se estrangula, se inflama o se corta, todo en mi ser se incomunica.

El lugar de nuestro cuerpo donde se produce la inflamación del nervio pone de manifiesto algunos aspectos de mi persona que necesitan ser revisados. El simple hecho de padecer una “bola de nervios” o sentir los nervios a flor de piel me muestra la gran o excesiva sensibilidad que poseo. Hasta la situación más banal puede irritarme.

La inflamación también conlleva emociones como enojo o ira. ¿Qué enojo existe en la comunicación conmigo mismo?

Un rostro sonriente o luminoso me informa y predispone de un modo diferente a diferencia del rostro sombrío, hostil o triste.

El rostro es, por todas sus características, mi imagen, mi identidad y mi ego. Es la parte de mí con la cual me relaciono con el medio en el que habito, con ella sociabilizo con mis pares.

También el rostro es el que recibe la bofetada. Mi rostro es el estandarte de mi valorización o desvalorización. La sensación de ser incompetente, de que nadie me presta atención o amor, de vergüenza por esconder aspectos de mi personalidad que no acepto, todo ello se manifiesta en mi rostro y en su piel.

Para sobrellevar y sobrevivir ante difíciles circunstancias utilizamos máscaras, y ellas nos vuelven más rígidos aún. La rigidez también estimula la inflamación.

Revisar los hábitos y aspectos con los cuales nos manejamos, nuestros pensamientos, emociones, conductas automáticas y repetitivas, es un camino para transitar hacia la sanación.

Investigación y desarrollo:

Ernesto Reich, Reflexólogo Holístico/Instructor
Director de la Escuela Holística Argentina de Terapia Reflexo Facial.


Neuralgia del Nervio TRIGÉMINO




La neuralgia del Nervio Trigémino (NT) es un trastorno nervioso. Produce un dolor punzante o similar a una descarga eléctrica en pequeñas áreas de la cara o en todo un hemi-rostro.

Siendo uno de los nervios más largos de la cabeza, la función del Trigémino es la de transportar la información de las sensaciones de contacto o dolor desde el rostro, los ojos, los senos paranasales y la boca hasta el cerebro.

Es el quinto nervio de los doce pares de nervios craneales que se originan en la base del cerebro.

Está formado por tres ramas:
  • La rama superior (oftálmica) lleva la sensibilidad del cuero cabelludo y la parte frontal de la cabeza
  • La rama media (maxilar) recorre la mejilla, la nariz y el labio superior
  • La rama inferior (mandibular) recorre el labio inferior

A quien afecta.
Pudiendo producirse a cualquier edad, la mayor incidencia se presenta a partir de los 50 años, prevaleciendo esta afección en mujeres entre los 50 y 60 años.
Existe la posibilidad de una predisposición genética hereditaria en ciertos grupos familiares, aún sin comprobación clara y evidente.

Causas probables.
Es complejo encontrar una causa precisa para explicar su aparición y, en muchos casos, nunca se determina.
Hay casos en los que al carecer de una causa evidente se le denomina Neuralgia del Trigémino Idiopática.
La causa más común es la compresión que pudiera producir un vaso sanguíneo al pasar sobre el nervio cuando este sale del tallo cerebral. La menos frecuente, la compresión por un tumor extra-cerebral.
Quienes padecen de esclerosis múltiple pueden presentar los mismos síntomas ya que, debido a la esclerosis, el nervio trigémino también queda afectado.

Síntomas característicos.
Similar a un shock eléctrico, se presenta como un repentino dolor facial y, de gran intensidad. Es considerado medicamente como uno de los dolores más bruscos y penetrantes. Su irrupción violenta y persistente afecta psicológica y emocionalmente a las personas, predisponiéndolas a episodios de depresión.

Este shock doloroso  tiene una duración entre unos segundos hasta minutos cuya sensación punzante, registrándose alrededor del ojo, la mejilla y la parte baja de la cara, afectando, en general, a un solo lado de la cara. Solo entre el 1% y el 5% de los casos se presenta en ambos lados del rostro, y muy raramente si la persona esta durmiendo.

Estos dolorosos síntomas suelen repetirse varias veces a lo largo del día, persistiendo durante semanas.
De igual modo, pueden desaparecer por meses o años y reaparecer sin causa aparente. En algunos casos, días previos al episodio de dolor, los pacientes suelen notar un cosquilleo o sensación de entumecimiento.

Considerando las características de cada caso, los periodos de remisión del dolor suelen acortarse y los ataques se vuelven más intensos y constantes. Esto lleva a muchas personas, vulneradas en su estado emocional, a evitar realizar determinadas actividades cotidianas como descuidar la alimentación o la higiene.

Algunos especialistas consideran la neuralgia del Nervio Trigémino en Grado Uno: si el dolor es agudo e intermitente (como descargas), y de Grado Dos: cuando el dolor es constante y persistente por más del 50% del tiempo.

Diagnostico.
Es fundamental analizar la descripción del paciente ante los episodios de dolor. Las sensaciones que sienten, sus características, el tipo de dolor, la intensidad y localización. Toda información ayudará para vincular las posibles causas que pudieran desencadenar el ataque.
Los estudios de sensibilidad facial con pruebas de reflejos del trigémino orientan en la búsqueda del diagnóstico.
La resonancia magnética de la cabeza posibilita descartar patologías que pudieran afectar al Nervio Trigémino de modo secundario (esclerosis múltiple, malformaciones vasculares de venas o arterias, lesiones del nervio luego de cirugías odontológicas o en los senos paranasales, traumatismos extra-craneales o tumores).

Tratamientos.
Los principales métodos de tratamiento están enfocados  a la eliminación del dolor por medio de fármacos o cirugía.  

Desde la Reflexología en general, se logran un importante aumento en la relajación del paciente permitiendo una mayor tolerancia frente a los dolorosos ataques, situación que habilita al cuerpo del paciente a reorganizarse a través de su proceso homeostático.

La Terapia Reflexo Facial, al abordar el rostro y la cabeza como zona refleja de trabajo, logra una mayor incidencia tanto en la relajación como en la interacción con la o las áreas afectadas.
La movilización de la musculatura entumecida por los episodios de dolor, la sedación del alterado sistema nervioso, hasta la estimulación del drenaje de toxinas a través del sistema linfático, son algunos de los recursos que cuenta este método.  

Así como se desconocen causas o tiempos preexistentes en su origen, de igual modo, el tratamiento con Reflexología y de Terapia Reflexo Facial en particular,  plantea una constancia y cooperación por parte paciente, sabiendo cuando comienza el tratamiento y sin una fecha pautada de finalización.
La idea de lograr una mejor calidad de vida depende de cada caso y cada persona, considerando el compromiso consigo mismo, la reflexión sobre sus hábitos cotidianos y, la aceptación de esta situación nueva que llega como una experiencia para aprender.

Investigación y desarrollo:
Ernesto Reich, Reflexólogo Holístico/Instructor
Director de la Escuela Holística Argentina de Terapia Reflexo Facial.

Fuentes:

https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000742.htm