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domingo, 31 de agosto de 2014
lunes, 7 de abril de 2014
El cuello, esa simple parte del cuerpo que conecta...
Torre sobre la que observas,
Púlpito desde el que proclamas,
Soporte donde alojas la recepción de los sonidos,
Canal de tus sensaciones y emociones,
Tronco desde el cual floreces…
El cuello, esa simple parte del cuerpo que conecta la cabeza con el tronco.
Área en donde se cuelgan alhajas o tejidos, y gran parte de las tensiones. Espacio de comunicación entre nuestros pensamientos y el resto de nuestro cuerpo.
Estructura móvil que nos habilita a direccionar nuestra mirada en distintas direcciones. Continente de vasos sanguíneos y linfáticos, de glándulas, estructuras óseas y músculos variados.
Receptáculo de nuestro sistema de fonación, a través del cual nos comunicamos; y de la tiroides, quien regula nuestro metabolismo.
Pasillo por el cual circulan nuestros nutrientes, el aire y los alimentos.
Muralla que detiene todo aquello que, desde el cuerpo, no debe llegar a la cabeza o, pensamientos que no necesita el cuerpo.
Esa simple parte expuesta a tantas disfunciones.
Uno de los primeros lugares donde depositamos tensión en nuestro cuerpo es el cuello. Existen señales que son indicadores claros de que algo ocurre. Entonces, comencemos por observar nuestra postura corporal.
Hombros encorvados como cubriéndonos, la cabeza agachada en actitud de pesadez o resignación, se achica el espacio del cuello levantando los hombros casi apoyando la cabeza sobre ellos.
El Cuello
es la parte del tronco que une la cabeza al tórax.
Sus límites están dados, en el
borde inferior, por el borde
superior del esternón y las dos clavículas en el frente del cuerpo, y en la
espalda a la altura de la apófisis espinosa de la 7° vértebra cervical.
En el borde superior, por la parte
inferior del maxilar (inferior), la articulación temporo-maxilar, la apófisis
mastoidea, y el borde de la protuberancia occipital externa.
Desde la superficie hacia el
interior de cuerpo encontramos la piel,
los músculos, las fascias, los huesos y los órganos.
Pero además, el cuello es
canal de transito de los sistemas
circulatorio, linfático, nervioso,
endócrino, digestivo y respiratorio.
Toda la información que
reciben los órganos de los sentidos del
medio externo y re-trasmite en directivas al medio interno circula “por la
autopista” del cuello.
Cuáles son las posibles disfunciones que podríamos
encontrar?
Contracturas, edemas, disfonías, laringitis, faringitis,
hipo/hipertiroidismo, tensión, sensibilidad a las temperaturas, enrojecimiento
de la piel, etc.
Todo aquello que es parte del cuello o, por algún motivo, se ha alojado
allí.
Que reflexiones podemos hacer al momento de orientar las causas o generar prevenciones:
§ ¿Molestias o dolor de cabeza, cuello o espalda?
§ ¿Esfuerzo muscular o golpe en la cabeza o el cuello?
§ ¿Presiones emocionales en el trabajo o en casa?
§ ¿Hay consciencia de las posturas corporales habituales?
§ ¿Se practica algún ejercicio físico?
§ ¿Se realiza un chequeo anual de su estado corporal-orgánico, de dentición?
§ ¿Ejerce presión en sus mandíbulas (bruxismo)?
§ ¿Padece de ruidos internos en los oídos (tinnitus)?
§ ¿Problemas en articulaciones, circulatorios, endocrinos?
Ernesto Reich, Reflexólogo Holístico/Instructor.
Director de la Escuela Holística Argentina de Terapia Reflexo Facial.
martes, 25 de febrero de 2014
la tensión que quita nuestra sonrisa...BRUXISMO
Lo más probable sea que la llegada del dolor nos muestre esta disfunción., el
bruxismo.
Sin ser conscientes,
durante el día o mientras dormimos, apretamos o rechinamos los dientes. Generalmente, el bruxismo está más asociado
con el dormir, el momento en donde
nuestro cuerpo debería comenzar a relajarse, y que en muchos casos ocurre lo
contrario.
Todas las preocupaciones o
tensiones acumuladas durante el día comienzan a expresarse durante la noche en
el momento del descanso.
Y como individuos, todos diferentes tanto en nuestro modo de percibir
el entorno como la forma en que interrelacionarnos con él, las causas,
obviamente, también son variadas.
- · La carga de estrés que la persona experimente,
- · Durante cuánto tiempo y cuan fuerte aprieta o rechina los dientes,
- · La postura corporal,
- · Sus posibilidades de relajación,
- · Su estilo de alimentación,
- · Los hábitos posturales al dormir.
Los síntomas pueden
abarcar distintas o todas las opciones…
- · Ansiedad, Estrés y Tensión.
- · Estados de Depresión.
- · Dolor en los Oídos. (debido en parte a que las estructuras de la articulación temporomandibular están muy cerca del conducto auditivo externo y a que usted puede percibir dolor en un lugar diferente de su fuente, lo cual se denomina dolor referido)
- · Dolor de Cabeza.
- · Insomnio.
- · Sensibilidad en los dientes a las cosas frías, calientes o dulces.
- · Inflamación y/o dolor en la mandíbula.
Reducir el estrés diario,
el uso de técnicas de relajación, los masajes y toda terapia que acompañe a
encontrar un espacio de modificar esta disfunción, son alternativas validas
para mejorar nuestra calidad de vida.
La Terapia Reflexo Facial
es un método que cuenta con muchos recursos para acompañar esta dolencia.
Ernesto Reich, Reflexólogo, Instructor.
Fuente:
Instituto Nac de Salud /U.S.A. www.nlm.nih.gov/medlineplus/
miércoles, 22 de enero de 2014
“Infaltables Compañeras”, nuestras emociones...
“Mientras que nuestros pensamientos
son totalmente privados, la mayoría de nuestras emociones se detectan por una
señal distintiva que ayuda a los demás a comprender cómo nos sentimos”, Paul
Ekman.
Es un sistema de señales
universales, el más importante que tenemos como medio de información sobre lo
que nos sucede, hacia otras personas.
¿Cómo se manifiestan esas emociones?
Nuestro cuerpo, el rostro, son el
principal escenario de estas manifestaciones.
Frotarse las manos intensamente puede significar frio, o
nerviosismo. Taparse el rostro con las manos
puede tener varias lecturas, una de ellas la vergüenza, pero lo concreto es que
hay una acción de protegerse o de ocultar.
No todas las personas reaccionan de
igual modo ante un mismo estímulo. El
temperamento y el carácter de cada persona están sustentados por sus creencias
y pensamientos. Dependiendo del tipo de pensamientos serán las emociones que
desencadenarán y estas nos llevarán a realizar las acciones.
Cuántas veces hemos utilizado la
expresión: ¡se te nota en la cara!!!
Para quienes dicen que el rostro es
el espejo del alma, nuestras emociones ponen de manifiesto de qué modo estamos
transitando ese instante. Analizando la
situación, todo nuestro organismo está en funcionamiento e interactuando.
Un grupo de
psicólogos alemanes comprobaron, a través de un experimento con voluntarios, resultados
que indican que el rostro humano no solo es una extraordinaria fuente de información
acerca de nuestro estado emocional interno, sino que también es una especie de
regulador de emociones.
En sentido inverso,
desde el rostro, podemos atender las disfunciones que nuestras expresiones
alertan.
Ernesto Reich, Reflexólogo Holístico /
Instructor.
Terapia
Reflexo Facial.
lunes, 10 de junio de 2013
¿como está hoy la postura de mi cuerpo?
El registro cotidiano de nuestras posturas corporales queda por fuera de nuestra percepción. Desde las tareas hogareñas-domesticas, los espacios de estudio, o en lo laboral, todo está direccionado al desarrollo de las tareas en si, sin considerar el como va a ejecutar la acción nuestro cuerpo. Y lo que puede ser más agravante, es conservar el hábito de realizarlo siempre igual, vaya uno a saber por que, considerando que es el único modo de hacerlo.
Un lugar para comenzar el registro es observar nuestros apoyos, nuestros pies y su postura, el calzado que utilizamos...
¿relacionaste alguna vez las variantes que puede realizar el calzado en todo tu eje corporal, en tu columna?
La ilustración detalla los porcentajes en la distribución desproporcionada del peso corporal, con el consiguiente deterioro o lesión que esto puede provocar.
Esta es una de las tantas causas de los trastornos por los que transita nuestro cuerpo.
¿te parece que podría ser un tema para considerar?
Estracto
del Manual de Trastornos
MusculoEsqueléticos
Los trastornos músculo esqueléticos (TME) constituyen el problema de salud
de origen laboral más frecuente entre los
trabajadores y trabajadoras de los países industrializados.
En la actualidad una cuarta parte de los
trabajadores, sino hablamos de muchos más, se queja de dolores de musculares, y
casi una misma proporción declaran padecer permanentes dolores de espalda,
abarcando con ello una serie de patologías, todas directamente asociadas a incomodas
posturas físicas en las áreas de trabajo, o excesiva carga física que excede
las capacidades del trabajador provocando fatiga y disconfort.
Sin embargo, muchas de las disfunciones
relacionadas con los TME y cuyo origen es claramente laboral no siempre son reconocidas,
quedando encubiertas como enfermedades comunes, lo que conlleva que este tipo
de afecciones se deriven hacia el Sistema Público de Salud para su posterior
tratamiento como problemas de salud común.
¿QUÉ
SON LOS TRASTORNOS MUSCULOESQUELÉTICOS (TME)?
Son un conjunto de lesiones inflamatorias o
degenerativas de músculos, tendones, articulaciones, ligamentos, nervios, etc.
Sus localizaciones más frecuentes se bservan en cuello, espalda, hombros,
codos, muñecas, manos y pies.
Los diagnósticos más comunes son las
tendinitis, tenosinovitis, síndrome del túnel carpiano, mialgias, cervicalgias,
lumbalgias, juanetes, edemas, etc.
El síntoma predominante es el dolor
asociado a inflamación, pérdida de fuerza y disminución o incapacidad funcional
de la zona anatómica afectada.
SINTOMATOLOGÍA
Los síntomas relacionados con la aparición
de alteraciones músculo-esqueléticas incluyen dolor muscular y/o articular,
sensación de hormigueo, pérdida de fuerza y disminución de sensibilidad.
En la aparición de los trastornos
originados por sobreesfuerzos, posturas forzadas y movimientos repetitivos
pueden distinguirse tres etapas:
1. Aparición de dolor y cansancio durante
las horas de trabajo, mejorando fuera de este, durante la noche y los fines de
semana.
2. Comienzo de los síntomas al inicio de la
jornada laboral, sin desaparecer por la
noche, alterando el sueño y disminuyendo la
capacidad de trabajo.
3. Persistencia de los síntomas durante el
descanso, dificultando la ejecución de
tareas, incluso las más triviales.
Dado que después de hacer un esfuerzo
físico es normal que se experimente cierta fatiga, los síntomas aparecen como
molestias propias de la vida normal. Aún así,
la intensidad y la duración del trabajo
pueden guardar relación con posibles alteraciones, aumentando el riesgo de un
modo progresivo.
Una adecuada evolución de los trastornos
músculo-esqueléticos dependerá en gran parte de un diagnóstico precoz y de un
tratamiento correcto, por lo que es importante consultar a un profesional en cuanto
sean detectados los primeros síntomas.
Según la Agencia Europea
para la Seguridad
y la Salud en
el Trabajo (2007), los factores que contribuyen a la aparición de TME son los
siguientes:
Factores
físicos
• Manipulación manual de cargas/aplicación
de fuerzas
• Posturas Mantenidas: forzadas, estáticas
• movimientos repetidos
• vibraciones
• entornos de trabajo fríos
Factores
psicosociales
• demandas altas, bajo control
• falta de autonomía
• falta de apoyo social
• repetitividad y monotonía
• insatisfacción laboral
Individuales
• historia médica
• capacidad física
• edad
• obesidad
• tabaquismo
Bibliografía.
Enfermedades profesionales osteomusculares
y factores de riesgo ergonómicos.
Instituto Vasco de Seguridad y Salud
Laborales OSALAN
Trastornos músculo-esqueléticos de origen
laboral. Instituto Navarro de Salud Laboral
Departamento de Salud OSALAN
MANUAL DE MÁQUINAS Y EQUIPOS DE TRABAJO
Edita: Secretaria de Salud Laboral,
CC.OO. Comisiones Obreras de Castilla y
León,
Junta de Castilla y León,
Acción en Salud Laboral.Ernesto Reich, Reflexólogo Holístico
jueves, 6 de junio de 2013
¿en que consiste la cura? reflexiones...
Reflexiones reflexológicas en método
de interrogación, sin pretensión de respuestas…
¿en que consiste la
cura?
Sobre un trabajo práctico para el taller de: Introducción a la Psicología – Escuela Argentina de Reflexología –MIRHA.
¿en que consiste la cura? ¿de que
hablamos cuando hablamos de cura?
Si hablamos de cura ¿hay una presunción de que hay algo a curar?
Hablamos entonces, de un malestar, una disfunción o “enfermedad”, ¿un
conflicto en cualquier área de la persona, sea físico, psíquico, espiritual, energético
o su entorno?
La cura, ¿sería algo puntual? Como
ser, si ingerimos tal o cual “pastilla”, la solución se manifiesta… ¿o es un devenir
de situaciones consecuentes unas con otras? ¿Tal vez un proceso que se podría llamar
tratamiento…?
¿y como proceso, es pasivo y unidireccional? Por ejemplo, el caso del
paciente que trae su cuerpo y su malestar para recibir, a cambio de abonar los
honorarios, el masaje reflexológico, y
con ello: la cura!!! ¿O es un proceso
activo? El masaje, los estímulos producidos
por el masaje, las manifestaciones del cuerpo en reacción a los estímulos, los
cambios en los estados de ánimo como consecuencia de una sensación corporal
diferente… en fin, una cadena de
situaciones y sus posibles consecuencias posteriores,
Entonces ¿Esta reacción podría desencadenar el nuevo accionar de la
persona consultante-paciente?
De la definición de curar: “recobrar la salud”, como reflexólogos ¿recobramos algo?
¿Colaboramos a que el paciente recobre algo? O solo hacemos el masaje y cobramos…porque,
el trabajo, a partir de nuestro trabajo, es del otro!!!
Recuperar algo, en este caso la “salud”, la armonía en nuestro cuerpo,
tal vez necesite de una compañía…además del trabajo reflexológico, la presencia
de otro que escucha, que acompaña, ¿podría esta instancia ayudar al reencuentro
de esa armonía?
De la ansiedad de encontrar una rápida solución puede surgir la
pretensión y/o exigencia. Tanto en
nuestro trabajo como reflexólogos, así como en quien consulta, la expectativa
puede estar presente. ¿Esta ansiedad nos invade o genera conflicto en el
desempeño? ¿Nos hacemos cargo de las pretensiones y/o exigencias del consultante?
Comúnmente, el que consulta lo hace a partir de una falta, por falta de
salud, de bienestar, por falta de conocimiento sobre algo de Sí. A partir de su “carencia” deposita un saber afuera, en otro, quien supuestamente
tiene la verdad. ¿la verdad de la que él carece? ¿o la que aún no ha podido
escuchar dentro de él?
Hay un concepto de cura terapéutica (sobre salud mental) que dice: “dejar de ser lo que no somos, para ser
quienes somos”…
Aquí podrían aparecer los conceptos de Autonomía, Autodeterminación,
Autoconocimiento, de reconocer el tipo de relaciones con las que interactuamos,
(desarrolladoras o dañinas) y sus posibles opciones de transformación. Por lo tanto, quien consulta ¿está dispuesto a recorrer un sendero que lo
lleve a saber quien es?
En el lenguaje gramatical, el sujeto es (existe) en tanto hay otro que
lo nombra (lo dice), ¿Cómo funcionaría esto con la cura? ¿hay alguien que dice
cual es el camino a seguir para alcanzar la cura?
Si entendemos a la persona (paciente) como una unidad bío-psíco-social,
tal vez la cura sea algo más que la liberación del conflicto (dolor,
enfermedad, malestar). La cura, podría
ser la enseñanza que estos conflictos traen para aprender a convivir con lo
incurable que nos constituye. Enseñanza
que nos llevaría al reconociendo y toma de consciencia de nuestras propias
sombras, nuestras zonas oscuras inconscientes….esas fieles y presentes
compañeras de viaje, que junto a todos nuestros otros aspectos y
características nos conforman.
Aceptando las palabras del Nano Serrat cuando dice: “uno solo es lo que
es, y anda siempre con lo puesto”, ¿Qué sentido tienen las pretensiones de ser
lo que no somos?
Las pretensiones, las exigencias, modestamente sin modestia, intuyo que
son el camino opuesto al conocimiento, podríamos imaginarlas como una atractiva
autopista que nos conduce hacia un ilusorio horizonte, lleno de frustración.
Por lo tanto, ¿se podría entonces, desde una intención clara y
consciente, aceptar transitar el camino hacia la cura?, un camino hecho a la
medida de la necesidad de cada uno…
Ernesto Reich.
Reflexólogo Holístico.
Dic/2012
domingo, 26 de mayo de 2013
Resignificar la ausencia…
Desde el objeto mas insignificante, según como se lo
mire, hasta la perdida de un ser querido por divorcio o muerte, la ausencia
produce un profundo quiebre en nuestras vidas.
Es una situación que nos desestabiliza.
Que podemos racionalizarla recomponiéndola desde lo intelectual, aún
así, en nuestro interior, algo se desacomoda, queda atascado, se endurece y
hecha raíces.
Carecemos del hábito de relacionarnos con la pérdida,
de reconocerlo como un hecho más en nuestras vidas. Todo lo sustituimos por algo nuevo, algo más
lindo o algo mejor. Hasta que la
ausencia del afecto se hace presente. Y comienza el proceso del duelo sin
tiempos. Cada persona es todo un
universo emocional y solo cada uno sabe interiormente cuando se cierra un ciclo
en su vida, para dar lugar al comienzo de otro nuevo.
La psiquiatra Elizabeth Kübler Ross
(suiza-estadounidense/1926-2004) experta mundialmente en cuidados paliativos y
en atención de personas en situación de perdidas, desarrolló una teoría que llamó
Las 5 etapas del Duelo.
Aceptar y permitirse estar en duelo.
El dolor puede calmarse pero continuará, tal vez más
tenue, hasta que vuelva a surgir. Abrazar ese dolor como parte de un período,
reconociendo los diferentes estados de ánimo por los que se puede transitar, es
un modo de estar presente en cada momento y con uno mismo. Habrá cambios en la rutina diaria, en las
relaciones, en los hábitos, esto también será parte de aceptar y permitir que
ocurra.
Aceptar y permitirse el dolor.
Los compromisos y responsabilidades nos llevan a
formar una coraza y seguir adelante. Acá no pasó nada, ya está, está todo
bien!!! Y todo sigue igual pero por
dentro.
Los sentimientos, las emociones, necesitan salir,
expresarse, hacerse presentes.
El miedo, el enojo, la tristeza, el dolor son
emociones, si las guardamos en el cuerpo, con el tiempo, producen enfermedades.
Aceptar y permitirse el tiempo necesario para sanar.
Los tiempos son los que necesita cada uno. El resto
son estadísticas. Desde uno a tres años, pero hasta siete años también…
Cada ser necesita transitar la perdida a su manera y de
un modo sentido, para lograr encontrarle un lugar a todos esos sentimientos que
la persona que partió nunca va a escuchar.
Dentro de este tiempo, también convivir con las
posibles recaídas. Los aniversarios o las fiestas son circunstancias detonantes
que ponen de manifiesto las ausencias.
Aceptarse con paciencia.
Permanentemente brindamos paciencia hacia los demás,
siendo para nosotros mismos, nuestros más rigurosos y ansiosos jueces.
Las emociones así como llegan se van. Si las retenemos
como queriendo retener lo perdido, terminan lastimándonos y poniendo en
evidencia el vacío de la ausencia.
Además, consumen mucha energía.
Abrazarse con paciencia, contemplarse con la mirada de
un niño, con ingenuidad, con inocencia, nos habilita a poder acompañarnos
interiormente.
Aceptar que una parte de uno quiere morirse.
Es muy natural sentir ese deseo que querer partir
junto con el ser querido. Es tan solo un sentir, una necesidad de conservar el
contacto, de cualquier modo. Es solo una
parte de uno, así como es una parte del proceso del duelo.
Permitirse evitar las decisiones trascendentes.
Cambiar la marca de desodorante es fácilmente
reparable, en cambio, lanzarse a un nuevo proyecto de vida, la venta de una
propiedad, la ruptura o el comienzo de una nueva relación, puede teñirse de
emociones, de falta de frialdad para observar realmente lo que necesitamos.
Aceptar y permitirse el descanso, la diversión, el
disfrutar y la sana alimentación.
Conservar los horarios de sueño, la preparación de los
alimentos evitando los excesos, organizar momentos de esparcimiento solo o en
compañía, encontrando el ritmo interno necesario en cada situación.
Aceptar la necesidad de contención y apoyo en otros.
Solo uno puede encontrar las respuestas a su propio
dolor, pero la presencia de otro puede facilitar las palabras que proyecten el
camino. Negar la compañía es negar la posibilidad de reparar el dolor de la
ausencia. La ayuda llega cuando uno está abierto a recibirla y la pide.
Aceptar, también, la posibilidad de recurrir a la
ayuda profesional, sea la elección y necesidad que prevalezca.
Permitirse confiar en uno mismo, escuchándose.
Los pensamientos diariamente nos aturden, nos dirigen
y hasta nos confunden…
Escucharnos, reconocer nuestra voz interior, es
abrazar nuestra guía. Esa la voz que mas nos conoce, la que siempre nos ha
acompañado en toda clase de circunstancias…y un duelo es una circunstancia mas
en el proceso de la vida.
Resignificar la ausencia es encontrar el sentido del
aprendizaje, el para que necesito transitar esta experiencia en mi vida…
A partir de allí, se puede encontrar un nuevo
significado en cada aspecto y plano de nuestra existencia.
La magia esta en encontrar la plenitud al aceptar cada
momento, estando presente.
Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo es lo que el maestro
denomina mariposa. (Richard
Bach)
Ernesto Reich,
Reflexólogos Holístico. Mayo/2013.
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